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Los filos son universales y se pueden encontrar en cualquier cocina y en cualquier hogar. Fue en la Segunda Guerra Mundial donde se realizaron los estudios reales sobre las heridas de cuchillo y el efecto de sus ataques en diferentes áreas y objetivos.

Si la pregunta es que causa más daños, si un filo aserrado o un filo continuo la respuesta es que las heridas dentadas al ser la piel elástica tenderán a cerrarse al volver a su posición, pero un corte limpio será más complicado de cerrar coagular y sanar por lo que el filo más dañino es aquel del tipo daga, es decir puntiagudo, delgado y desprovisto de lomo, es decir de doble filo y relativamente largo, puesto que las heridas más traumáticas son las de la penetración.

Lo que realmente causa un trauma por herida de cuchillo es la penetración. La mejor y más eficiente manera de hacer esto es una puñalada. El mejor tipo de arma es una hoja delgada, puntiaguda, de doble filo y más larga. Esta estructura resulta más letal y tiene menos posibilidades de obstruirse por los huesos. Por otra parte el corte salvo en puntos letales muy concretos solo causará daños superficiales y carece casi en todas las ocasiones de  PODER DE PARADA. Además de producir una severa exanguinacion la penetración (apuñalamiento).

Cuando un cuchillo corta en una pelea esta no suele terminar, la mayoría de las veces las personas sufren heridas de cuchillo y ni siquiera lo saben. Por lo tanto, para que así sea se debe causar un trauma grave en un porcentaje altísimo a través de la penetración y depende obviamente de la técnica y del tipo de arma utilizada.

Cualquiera que se llame a sí mismo maestro o experto en lucha con cuchillos hace falsa ostentación de una habilidad, porque lo más probable es que sea un título autoimpuesto muy alejado de  la realidad. Porque si así fuera, sería un sembrado de cicatrices, un presidiario o estaría bajo una lapida.

La única finalidad que justifica los “juegos malabares” con el filo y los movimientos vistosos y llamativos es la del señuelo y la de practicar un buen agarre en situaciones de falta de control accidental del cuchillo, pero se han eliminar  las formas estéticas y elegantes ya que carecen de utilidad es una pelea real. Si observas un cuchillo protegido en alguien que te amenaza son malas noticias porque prepara tiros efectivos cuando no un único tiro letal. Si el ataque pretende solo una amenaza o proviene de un incompetente que pretende amenazarte o alguien que blandía el cuchillo para amenazarte, hacerte retroceder incluso crearse una vía de escape, entonces existe la posibilidad de  reaccionar o sacar tu propia arma, sin embargo, si se trata de alguien con  experiencia, habilidad callejera o astucia, no habrá tiempo puesto que el arma estará oculta y no se  mostrará antes de atacar. Estas dos modalidades bien diferenciadas son las que frecuentemente se ven en las imágenes capturadas por las videocámaras de vigilancia o las cámaras de  los teléfonos satélite, donde el agresor avanza de manera franca generalmente con el tipo de agarre “hammer” o picahielos a diferencia del que oculta el cuchillo o navaja en cuya situación el agresor opera en una cercanía casi de contacto y la prevención y anticipación al envite se hace imposible.

Arrebatar a alguien entrenado un cuchillo es difícil tarea y la realidad nos dice que no se produce el hecho sino es porque el portador se encuentra ya  incapacitado,  A menos que un atacante esté ebrio o tenga sus facultades motoras mermadas, atrapar con éxito su mano, hacer todo ese alarde de maravillosos bloqueos de articulaciones o desarmes mediante el impacto en la hoja o lomo del filo o cualesquiera movimiento de control son muy escasas.

Controlar de manera efectiva el brazo de un oponente con una sola mano suele resultar inefectivo pues con tan solo unos movimientos de rotación de la muñeca el atacante puede cortar y clavar el brazo que lo sujeta. Lo más probable es que sea capaz de liberarse de él y causar daños que incapaciten ese brazo para realizar una defensa o ataque efectivo. ¿Pero qué sucede si somos capaces  de realizar dicho desarme?

Una vez que desarmas a un oponente, si continúas usando ya sea su cuchillo o el nuestro propio sobre él, eso ya no será legítima defensa  y podremos vernos frente a un juez acusados de intento de asesinato, o si el desenlace es fatal, de homicidio involuntario y con un buen abogado en contra incluso acusársenos de asesinato y si este presenta diversidad de heridas más o menos letales incluso con alevosía. No es raro ver a casi la totalidad de los Instructores en los entrenamientos terminando las acciones después de un desarme realizando una acción con una suerte de estocadas y cortes letales. Esto fuera del ámbito estrictamente militar es un error pues es llevar al hotel de las rejas a la persona que interioriza dichas acciones. Pero “ojo” como dice Jeff Cooper el conocido creador del Test “Más vale ser juzgado por seis que por doce” o “Da explicaciones frente a un juez antes de que lleven flores a tu tumba” como dice el dicho popular. Aun así recuerda siempre que en el imaginario universal el cuchillo siempre se identifica con el arma de un matón y es considerada un arma traidora.

Un factor importante es nuestra actitud frente al ataque, si nuestra primera reacción es la de la huida, (Y hay que decir que es realmente difícil arrinconar y detener a alguien con la convicción del deseo de irse.) y mantenemos esa actitud una vez producido el enfrentamiento, nuestras posibilidades de sobrevivir disminuirán drásticamente por no concentrar adecuadamente nuestros esfuerzos en eliminar la amenaza. Es decir lo conveniente es concentrarnos en la lucha y únicamente en esta si la vía de escape a desaparecido del escenario no siendo el escape un fin, sino una consecuencia. Aunar corazón y cerebro en una situación de acorralamiento es un equilibrio que como en tantas otras cosas marcara la diferencia.

Hay un asunto que en las peleas callejeras y en particular con cuchillos al igual que en el combate militar se ha de procurar evitar por todos los medios, y es perder la verticalidad y llevar el combate al suelo, recomiendo olvidarse de los MMAs y mas desde que se  ha puesto de moda  un pequeño cuchillo conocido  como ” Clinch pick”. Una pequeña navaja oculta generalmente de hoja ancha de fácil acceso, portada y ocultada generalmente al cinturón a la altura del estomago que hace imposible saber que está allí  y que en el “face tú face” en el suelo puede hacer estragos en el vientre, pecho o cara de un  oponente sin que nunca sepa este de donde salió.

Cierto es que casi nunca se habla de la presencia de la sangre, siendo esta un factor que arroja tres aspectos bien diferenciados pero interrelacionados, a saber:

  • Impacto psicológico de la visión de la sangre siendo un factor diferenciador si la visión de esta es de nuestra sangre o la del oponente, en cualquier caso introduciré una anécdota aquí que creo resulta interesante. Guanteando en el ring preparando un combate en Montenegro con un compañero mi rival acelero sus acciones al ver sangre en mi rostro esta sangre se encontraba en mi guante y al cerrar la guardia yo mismo me impregnaba de esta al pegar el cuero a mi cara, fue en el momento en que mi rival observo que la sangre era suya y que esta procedía de una pequeña hemorragia nasal fue que se giro, ceso la hostilidad , palideció, hinco la rodilla y casi se desvanece mareado por la visión de su sangre. Y aunque esto resulte increíble a pesar de este hándicap este camarada del ensogado fue Campeón de España y un gran peleador sugestionando a su cerebro de que la procedencia de la sangre en el combate nunca era suya.
  • Reducción de la visión si la herida se produce en la frente o por encima del arco circunciliar y disminución del agarre efectivo si la sangre tiñe nuestra mano y empapa el mango de nuestra arma.
  •  Disminución de la presión arterial o debilidad producida por una pérdida importante de sangre, debilitándonos, disminuyendo nuestros reflejos e incrementándose nuestra vulnerabilidad.
  • El dicho “Entrena como trabajas, trabaja como entrenas.” lamentablemente no es aplicable a la lucha con cuchillos, si bien un acercamiento honesto a familiarizarte con su presencia ya que solo el resplandor de la hoja tiende a causar temor paralizante. Desarrollar habilidades y competencias que permitan afrontar un duelo de estas características es sustancial y debería ser una obligación por responsabilidad por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad así como de la Seguridad Privada.

JM Solana Bellver-Aixala

  • JM Solana es Instructor en activo desde hace mas de 30 años, Instructor de Defensa Personal Militar y Policial, habiendo participado en la formación de Unidades militares de intervención rápida, policiales y en agencias privadas en, España, Portugal, Polonia, Eslovaquia, Ecuador, Panamá, USA, Costa Rica…
  • Actualmente es Managing Director de CFICS ( Centro de Formación Integral de Cuerpos de Seguridad ) Academia de Formación y perfeccionamiento profesional y Oposiciones de Guardia Civil, Policía Nacional Policía Local y Autonómica y Ejercito en Castellón (España)

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